Podemos imaginar a nuestro cuerpo como una maquinaria de alta precisión, imaginarlo como un coche de muy alta gama que utilizamos a diario, es nuestro vehículo particular, con él podemos ir donde queremos y lograr todo aquello que nos proponemos. Al ser un instrumento tan valioso, requiere un adecuado mantenimiento, es preciso llevarlo periódicamente al mecánico especialista para una revisión y puesta a punto para garantizar el correcto y normal funcionamiento de nuestra máquina.

Al igual que en la anterior analogía, nuestro cuerpo requiere los cuidados adecuados para que pueda brindarnos, por mucho tiempo, las mejores experiencias de vida y es allí, donde juega un papel importante la terapéutica encaminada a equilibrar la totalidad del sistema de cada persona, encontrando, analizando y eliminado los patrones de enfermedad, para finalmente, reemplazarlos por patrones de salud.